En un reino de sombras, donde el amor se quiebra,
mis pasos son ecos de lo que no fue,
mis sueños, un susurro que en tu mente se cierra,
mientras en el vacío, mi alma clama por fe.
Tus ojos brillan, pero no ven mi esencia,
solo se enfocan en lo que en mí te seduce,
mi ser se desvanece en tu fría presencia,
mientras el dolor profundo mi corazón induce.
Me compras adornos que son solo cadenas,
un capricho efímero que jamás se apacigua,
y cuando me forzas a llevar esas penas,
mi risa se apaga; el amor se desfigura.
Me esforzaba por cumplir cada uno de tus deseos,
mi amor se desgasta, se convierte en un eco,
y aunque mi entrega fue pura y sin enredos,
mi corazón se quiebra, anhelando un afecto.
Si perdiera lo que tú tanto adoras,
¿seguirías a mi lado, o te irías sin más?
¿Sería mi ausencia solo una sombra que imploras,
o un recuerdo olvidado en tu vida fugaz?
Soy más que un fetiche, más que un deseo,
mi cuerpo es un templo que clama y se duele,
pero en esta prisión, soy un triste paseante,
caminando en el silencio donde el amor se muerde.
Así, en la bruma de tus ilusiones,
sigo buscando la luz que ya se apagó,
mientras tus fantasías son crueles prisiones,
de un amor que consume lo que nunca llegó.
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