martes, 29 de octubre de 2024

Cicatrices Silenciosas

 En la piel se dibujan cicatrices,

huellas que nadie más puede ver,

cada línea, un grito apagado,

cada herida, un deseo de desaparecer.


El dolor es un océano sin fondo,

inunda, ahoga, sin dejar respirar,

y en la tormenta, la piel se convierte

en un refugio frágil para intentar calmar.


No es que busquen el sufrimiento,

es que el dolor interno ya no cabe más,

y entre sombras y lágrimas escondidas,

se aferran a lo único que pueden controlar.


La mente es un campo de batalla,

el corazón un volcán a punto de estallar,

y en cada corte, en cada trazo,

intentan que el caos deje de gritar.


No buscan compasión ni piedad,

solo que entiendan su lucha interna,

que en la sangre encuentran un alivio efímero,

aunque el alma se quiebre más con cada prueba.


Pero tras la piel marcada,

hay una historia que pide sanar,

un deseo profundo de encontrar la paz,

y dejar de combatir en soledad.

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